mujeres 2.jpg

Coordinación Bernardita Zambrano Chávez

Feminismo: Signo de los tiempos

El feminismo nos presenta el mayor reto espiritual de nuestro tiempo, por implicar “un compromiso con la igualdad, la dignidad y la plena humanidad de todos los seres humanos” y ser una oportunidad para encontrar caminos de mayor fidelidad al evangelio de Jesús.

Joan Chittister

Cuando las mujeres hablamos de Dios y de nuestras experiencias de fe, necesariamente nuestro discurso está teñido por una teología androcéntrica-patriarcal, donde el imaginario colectivo de Dios suele generalmente ser masculino, paternal, lo que está bien, esto ha sido funcional a nuestra fe. Las mujeres hemos hallado en ese Dios: protección, amor incondicional, compasión con nuestras faltas y un largo etcétera, sin embrago, cabe preguntarse si encontramos también en ese imaginario de Dios nuestra fuerza de mujeres, la hermosa gracia de gestar dentro nuestro la vida; si encontramos en Dios la belleza y diversidad de nuestros cuerpos, la danza, el placer, aquello que asombra y deslumbra en nuestras vidas, ¿Puede el Dios que hemos conocido dar respuesta a nuestras problemáticas de sentirnos ciudadanas de segunda clase, con una obediencia sumisa, sometidas y subordinadas siempre en referencia a un varón? ¿Puede ese Dios dar una palabra liberadora a las violaciones y abusos, de todo tipo, que muchas de nosotras hemos experimentado? Podríamos decir más…, ¿Puede ese Dios darnos la razón y por tanto la palabra, para hablar en su nombre, para presidir ámbitos sagrados como son los sacramentos?

Estas y muchas preguntas más, son las que las mujeres de fe a lo largo de toda la historia nos hemos hecho y planteado, siendo la mayoría de las veces silenciadas, subestimadas o incluso asesinadas por ser tratadas de brujas, herejes o locas. Nuestra historia de cristianas no es distinta del andar histórico de todas las mujeres, de todas las religiones y en todas las culturas. El feminismo ha llegado a interpelar nuestras conciencias, generando un despertar que no tiene retorno. Las preguntas se han profundizado y contamos con una riqueza enorme, pero poco conocida, de grandes pensadoras de todos los tiempos, como por ejemplo: Margarita de Porete, Juliana de Norwich, Madeleine Delbrêl, también mujeres de la vida religiosa: Teresa de Ávila, Catalina de Siena, Mary Ward, Magdalena Sofía Barat y teólogas que desde el Vaticano II, con el impulso al apostolado laical, comenzaron a producir teología feminista con gran fecundidad, como Elisabeth Shüssler Fiorenza, Elizabeth Johnson, Mercedes Navarro, Ivone Gebara, Elsa Támez y tantas otras.

Estamos en un punto liminal, ocasión para poder avanzar en una apertura de conciencia, que permita una vivencia espiritual nutrida por una teología, que dé cuenta también, de las experiencias creyentes de las mujeres, donde podamos hablar con Dios y de Dios, de un modo liberador para las realidades de tantas mujeres, que aún son víctimas del sistema patriarcal en que nos encontramos, sistema que todavía nos invisibiliza, utiliza, silencia y no reconoce nuestro aporte a la construcción de sociedad.

La teología feminista busca hablar de un Dios que quiere una vida digna para todas las mujeres, pero también de la vivencia comunitaria (iglesia) de un discipulado de iguales como Jesús quería, valorando la belleza y aporte de todo lo humano sin importar sexo, raza o religión, porque "Ya no hay diferencia entre judío y griego, entre esclavo y hombre libre; no se hace diferencia entre hombre y mujer, pues todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús" Gal. 3, 28

Bienvenidos, bienvenidas hombres y mujeres de este tiempo, a este espacio que quiere ser sanador, liberador y generador de esperanza.

.

4.png